¿Cómo se diagnostica la rosácea?

Generalmente, la rosácea puede ser diagnosticada por el dermatólogo en un examen clínico. En algunos casos puede ser necesaria una biopsia de la piel para distinguir la rosácea de otras enfermedades similares como las enumeradas en el capítulo “Tipos de rosácea”. En el caso de la rosácea, los resultados de laboratorio no presentan anomalías constantes, por lo que los análisis de sangre no suelen ser necesarios para el diagnóstico. Normalmente las pústulas son estériles, por lo tanto los cultivos bacterianos son, en general, innecesarios. Si presenta descamación, la infección fúngica deberá excluirse a través de un examen directo y un cultivo de hongos. Los ojos resultan frecuentemente dañados, por eso es necesario un reconociemiento oftalmológico. A veces la enfermedad puede manifestarse antes en los ojos que en la piel.

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