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Relación de casos clínicos

A continuación resumimos algunos relatos de casos interesantes extraídos de libros y de nuestra propia experiencia clínica.

Caso clínico N° 1

Una mujer de 32 años había desarrollado una ligera inflamación, eritema y pápulas en la zona central de la cara desde hacía 8 semanas. Comenzó a aplicarse diversos productos cosméticos tópicos para el acné que no funcionaron. Como una de sus aficiones era montar en bicicleta al aire libre, notó que la exposición al sol agravaba el estado de su piel, además de provocar sensación de ardor y picor. Consultó a su médico general, que le recetó una crema de prednicarbato de aplicación tópica para las zonas afectadas. Mientras que durante la primera semana observó una ligera mejoría del estado de la piel, desarrolló después súbitamente un severo empeoramiento con eritema, pápulas y numerosas pústulas. Consultó después a un dermatólogo que le diagnosticó “rosácea esteroida” y se pautó un tratamiento tópico con matronidazol al 1 % y tratamiento oral con metronidazol 500 mg dos veces al día durante 2 semanas. Después de un empeoramiento inicial durante los 3 primeros días, su piel se mejoró rápidamente. Continuó con metronidazol 500 mg una vez al día durante otras 2 semanas y después cesó. El tratamiento tópico se continuó durante un total de 4 semanas dos veces al día y después se redujo a una vez al día durante otras 4 semanas. Además la paciente se aplicaba protección solar cuando salía fuera. Siguió usando metronizadol al 1 % de forma esporádica. Continuó libre de síntomas salvo un ligero eritema centrofacial intermitente.


Caso clínico N° 2

Un hombre de 29 años de edad acudió al Servicio de Dermatología porque tenía pápulas y nódulos inflamados en las dos mejillas y en la barbilla. La frente no estaba muy afectada. Había notado una seborrea severa y un progresivo aumento del tamaño de los poros además de un continuo engrosamiento de la piel desde hacía varios años. No presentaba comedones. También tenía algunas pequeñas lesiones eritematosas y pápulas en el pecho. Había sido tratado de acné hacía varios meses sin una mejora significativa. Se le diagnosticó rosácea en estadio II-III y fue tratado con isotretinoína 1 mg/Kg/día durante 4 semanas y se disminuyó después a 0,5 mg/Kg/día durante otras 4 semanas más. La seborrea cesó casi completamente, las pápulas y los nódulos se curaron y la superficie de la piel mejoró significantemente debido a la reducción de los poros. Después se redujo la isotretinoína a 20 mg tres veces a la semana y se continuó durante 3 meses más, añadiéndose antes de suspenderla un tratamiento tópico de isotretinoína una vez al día por la tarde logrando mantener en buen estado la piel.


Caso clínico N° 3

Una mujer de 39 años de edad fue remitida al Servicio de Dermatología porque había empeorado la rosácea que ya tenía desde hacía 3 años. Después de una terapia oral inicial a corto plazo e intermitente con tetraciclina durante periodos de hasta tres semanas, continuó con un tratamiento tópico con tretinoína sin presentar problemas en los últimos meses. De repente desarrolló un eritema en la cara acompañado de un fuerte ardor que aumentaba durante la tarde, disminuía por la noche y era moderado durante el día. Interrumpió la terapia tópica de tretinoína porque tenía la sensación de que los síntomas eran causados por esta sustancia. Se presentó al dermatólogo con un grave eritema por toda la cara con sólo algunas pápulas y pústulas aisladas. Debido al historial de la paciente y a los hallazgos clínicos se sospechó una alergia de contacto. Las pruebas epicutáneas revelaron una sensibilización a la cocamidopropil betaína, un agente tensioactivo que a menudo se añade a los champús y a los productos limpiadores de la cara. Se identificó esta sustancia en su limpiador de piel. Cuando cesó de utilizar el producto, los síntomas desaparecieron y la paciente pudo continuar con su tratamiento tópico.
Recomendamos preguntar detenidamente al paciente acerca de los fármacos y cosméticos tópicos que utiliza, incluyendo los productos para la limpieza de la piel. La alergia de contacto puede darse también en pacientes de rosácea y puede confundir a los pacientes y a los médicos.


Caso clínico N° 4

Es el primer caso de rosácea ocular que se relata en Singapur y describe a una niña china de 14 años de edad que presentaba una queratoconjuntivitis crónica inespecífica. Mucho más tarde desarrolló lesiones de rosácea en la córnea y en la piel de la cara. Se le diagnosticó rosácea ocular y facial. Este caso demuestra la dificultad a la hora de diagnosticar la rosácea cuando las manifestaciones oculares preceden a las de la piel.
Ng PH, Yeoh RL, Low CH, Lim AS: Case report - ocular rosacea. Singapore Med J 1996; 27: 111-112.

Caso clínico N° 5

Una niña de tres años acudió con pápulas, pustúlas, quistes y fístulas purulentas en la cara que habían comenzado 3 meses antes. Las lesiones se extendieron rápidamente a otras áreas de la cara. Varios antimicrobianos sistémicos y tópicos fracasaron. Tuvo una respuesta positiva a un tratamiento corto de corticoesteroides tópicos y sistémicos en combinación con isotretinoína (0,75 mg/kg del peso del cuerpo) con cicatrices mínimas y sin recaída.
La rosácea fulminans es una enfermedad poco frecuente que tiene lugar normalmente en mujeres alrededor de los 20 años. No se había registrado previamente ningún paciente menor de 15 años que la desarrollara. Además, en este caso se observa que la isotretinoína es bien tolerada por los niños.
Firooz A, Firoozabadi MR, Dowlati Y: Rosacea fulminans (pyoderma faciale): successful treatment of a 3-year-old girl with isotretinoin. Int J Dermatol 2001; 40: 203-205.


Caso clínico N° 6

Un hombre de 54 años había estado sufriendo desde su pubertad una seborrea severa y numerosas pápulas (amarillentas) en la cara y en la parte superior del pecho. Había recibido un tratamiento durante varios años para el acné y la rosácea con agentes tópicos incluyendo antimicrobiales.
Recordó que su madre y su hermana tuvieron lesiones cutáneas similares. Su hijo de 25 años y su sobrina de 44 también habían acudido al dermatólogo y mostraban una situación similar de la piel. No todos los pacientes tenían las áreas periorales y periorbitales afectadas. La dermatohistopatología de una biopsia cutánea reveló hiperplasia glandular sebácea con formación de microcomedones sin colonización de proprionibacterium acnes y sin signos de inflamación.
La hiperplasia glandular sebácea neviforme familiar a menudo se diagnostica mal. La seborrea con aperturas foliculares dilatadas sin comedones y sin inflamación dentro de un historial familiar adecuado, debería hacer pensar en esta rara enfermedad. Se sospecha que constituye un rasgo autosómico dominante.
Weisshaar E, Schramm M, Gollnick H: Familial naevoid sebaceous gland hyperplasia affecting three generations of a family. Eur J Dermatol 1999; 9: 621-623.


Caso clínico N° 7

Un hombre diabético de 56 años acudió con pápulas y pústulas eritematosas en el pecho y en la cara que habían comenzado 3 meses antes. Se le había tratado con corticoesteroides tópicos durante el mismo periodo de tiempo, lo cual inducía una exacerbación progresiva de las lesiones. Además mostraba zonas con pérdida de cabello en la zona de la barba, eritema y descamación en las orejas. Entre varios diagnósticos diferenciales, el cuadro clínico apuntaba hacia rosácea en estadio II. El análisis microscópico y los cultivos revelaron Microsporum canis por lo que se le diagnosticó de tiña incógnito, un término que ha sido utilizado para describir infecciones por dermatofitos que están clínicamente modificadas por un tratamiento con corticoides tópicos.
Este caso demuestra que hay otras enfermedades de la piel que pueden parecerse a la rosácea.
Gorani A, Schiera A, Oriani A: Case Report. Rosacea-like Tinea incognito. Mycoses 2002; 45: 135-137.


Caso clínico N° 8

Una chica de 17 años desarrolló repentinamente rosácea fulminans. 2 semanas antes había empezado a tomar suplementos de vitamina B. La cantidad de vitamina B6 que ingería al día era 4.000 % de la cantidad diaria recomendada, y de vitamina B12 2.000 %. El cuadro clínico mejoró cuando se interrumpió la toma de vitamina B y se comenzó con un régimen terapéutico sistémico que consistía en isotretinoína y metilprednisolona.
La Rosácea fulminans es una variante poco frecuente de la rosácea conglobata. La etiología es desconocida, se han discutido factores inmunológicos, hormonales y vasculares. Este es el primer caso relatado de rosácea fulminans desencadenada por una dosis alta de vitamina B. Es probable que la excreción aumentada y prolongada de la sustancia causante haya irritado el epitelio folicular y como consecuencia haya provocado la inflamación.
Jansen T, Romiti R, Kreuter A, Altmeyer P: Rosacea fulminans triggered by high-dose vitamins B6 and B 12. JEADV 2001; 15: 484-485.



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